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COMUNICADO AGIO SEPTIEMBRE 2009

GRUPO AGIO Y EL TEAM COACHING

Grupo Agio organiza un desayuno para sus clientes que analiza cómo el Team Coaching ayuda a la empresa a gestionar su capital humano en un momento en que éste está dotado de tanta complejidad y presenta sus nuevos servicios de outsourcing en Barcelona.

Grupo Agio ofreció el pasado 5 de junio un desayuno-coloquio con el título “Team coaching en tiempos de cambio. Una nueva perspectiva desde el Coaching para la gestión de equipos en un entorno desafiante”, a cargo de Ramón Lacruz y Carles Altès, de Amascoach, que tuvo lugar en el Hotel Clarís. Este coloquio contó también con la intervención de Ángel Luis Pérez, director de la División de Outsourcing de Grupo Agio, que presentó los nuevos servicios de Outsourcing que ofrece la compañía en Barcelona de la mano de sus divisiones Agio Trabajo Temporal y Activex Servicios Integrales. El eje central de la conferencia fue la enorme importancia de la gestión de los recursos humanos, especialmente en momentos como éste, en los que el entorno es especialmente complicado y el componente humano está dotado de singular complejidad, y cómo el Team Coaching ayuda a la empresa a salvar esas dificultades.

El Team Coaching es una disciplina que, partiendo de una concepción de la empresa como un todo constituido a partir de la suma de sus componentes, analiza en profundidad las fortalezas, obstáculos y potencial de la compañía y actúa sobre cada uno de esos elementos desde la conciencia, la autocreencia y la responsabilidad de la misma.

En un entorno enormemente cambiante, la gestión de los recursos humanos se convierte en una pieza clave para la empresa. Y en estos momentos, esa gestión es aún más compleja gracias a la confluencia en nuestras compañías de cuatro generaciones completamente diferentes en cuanto a escalas de valores, concepto de liderazgo y autoridad, ética profesional, afinidad con la empresa y adaptación al cambio: la tradicional, baby boom, generación X y generación Y. En la conferencia se analizó esta confluencia, junto con los cambios económicos y sociales que se han producido, cómo todo ello afecta a las corporaciones y de qué manera el Team Coaching les proporciona claves para superar todas estas dificultades.

CONTROLAR LO INCONTROLABLE


Quién no ha sentido alguna vez un impulso incontrolable y se ha dejado llevar por él. Estos impulsos dan lugar a situaciones habitualmente embarazosas. Los psicólogos sociales nos ayudan, con sus reflexiones, a conseguir evitarlos.

Edgar Allan Poe escribió, en “El demonio de la perversidad”, ensayo acerca de impulsos indeseados, “El impulso progresa a un querer; el simple querer, a deseo; el deseo, a un anhelo incontrolable”. El solo hecho de que se nos pase por la cabeza algo inapropiado multiplica las posibilidades de que nos salga sin querer.
Daniel M. Wegner, psicólogo de la Universidad de Harvard, señala que “hay todo tipo de trampas en la vida social, dondequiera que miremos; no sólo errores, sino que los peores posibles errores vienen a la mente fácilmente” (…) ” El hecho de que venga a nuestras mentes lo peor, en ciertas circunstancias, puede incrementar las posibilidades de que pase”, añade.
En un nivel básico, ser socialmente funcional, significa controlar nuestros impulsos. El cerebro adulto gasta, sugieren algunos estudios, la misma cantidad de energía inhibiendo que actuando, y la salud mental se basa en inventar estrategias para ignorar o suprimir pensamientos muy turbadores, como el de la propia muerte, por ejemplo. Estas estrategias son programas psicológicos generales, subconscientes o semiconscientes que usualmente se manejan con el piloto automático.
A lo largo de la historia se han desarrollado cantidad de estudios a propósito de los impulsos irrefrenables, desde Poe hasta los relatos sobre el marqués de Sade, pasando por Freud y Darwin, nos ofrecen numerosos ejemplos y los psicólogos sociales se han preocupado por estudiarlos.
Los impulsos perversos parecen aparecer cuando las personas se concentran intensamente en evitar errores específicos o tabúes. La teoría es simple: para evitar insultar a un colega, el cerebro primero tiene que estar pensando en esto; la misma presencia del insulto catastrófico, a su vez, incrementa las posibilidades de que lo digamos.
En el laboratorio, los psicólogos trabajan con personas que tratan de desterrar un pensamiento de su mente y encuentran que éste vuelve alrededor de una vez por minuto. De igual manera, a las personas que tratan de no pensar en cierta palabra se les escapa durante un test rápido de asociación de palabras.
Wegner señala también que el riesgo de decir o hacer algo que no queremos depende del estrés que experimentamos. Al concentrarnos intensamente en no mirar fijamente un lunar prominente de un nuevo conocido, al tratar de seguir una conversación, aumenta el riesgo de decir: “Leímos sobre el lunar -es decir, sobre la Luna. ¡Luna!”

La conclusión de todas estas reflexiones es que el mejor truco para no hacer lo que no queremos hacer está en que permanezca en nuestra mente el menor tiempo posible.

LA JORNADA CONTINUA, MÁS PRODUCTIVA


La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arohe) anima a los empresarios a adoptar la jornada continua todo el año, invitándoles a comprobar por sí mismos la mejora de productividad que supone.

Hemos oído o leído en innumerables ocasiones los beneficios de la jornada continua, pero los empresarios no acaban de creer que realmente es una medida rentable para sus negocios y son reacios a adoptarla, algunos incluso en la temporada estival. Para dar una paso más en la defensa de esta jornada, la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arohe) les invita a que, aquellos que la adoptan en verano, midan la productividad conseguida durante el periodo en que la tienen vigente y la comparen con la del resto del año, en un intento de que se convenzan por sí mismos de su idoneidad.

Según esta Comisión, constituida por 116 instituciones y entidades –tales como ministerios, comunidades autónomas, empresarios, sindicatos y universidades-, este tipo de jornada aumenta la motivación, reduce el estrés, estimula la optimización y enseña a los empleados a planificarse, pero lo más importante es que eleva la productividad. En este sentido, Ignacio Buqueras, presidente del organismo añade: “Ante la situación de crisis económica, y con la excusa de la necesidad de no bajar el nivel de productividad, algunos empresarios pueden sentir la tentación de eliminar la reducción de jornada que cada vez más empresas españolas adoptan en los meses de verano. Cometerían un grave error si dieran ese paso atrás y desde la Comisión Nacional les pedimos que no lo hagan, que mantengan la reducción de jornada y que, además, midan la productividad de sus empleados durante este periodo. Estamos seguros de que se llevarán una grata sorpresa, ya que comprobarán que la productividad no sólo no desciende con esta clase de medidas, sino que se ve incrementada”.
El objetivo último de esta propuesta es que un número cada vez mayor de empresas no sólo mantenga la jornada continua en verano sino que la extienda al resto del año.
Arohe señala como motivos generales para adoptar la jornada continua la necesidad de conciliar, la disminución de la siniestralidad y la mejora del rendimiento escolar y de salud pública. Buqueras añade: “Todo esto pasa, ineludiblemente, por racionalizar nuestros horarios, para hacerlos convergentes con los países de economías más avanzadas”.
Además, nos ofrece diez argumentos a favor de la jornada continua:
1. Aumenta la motivación por el hecho de disponer de más tiempo que poder dedicar a la vida personal o a la familia. Como consecuencia, los empleados están más satisfechos, más felices y con mejor disposición para el trabajo.
2. Fortalece la identificación con el proyecto y con la empresa. Un empleado satisfecho es más fácil que se identifique con la empresa y sus objetivos, puesto que siente que ésta tiene en cuenta sus necesidades y sus circunstancias personales.
3. Reduce el estrés. Una importante causa del estrés laboral es la angustia provocada por saber que nuestra jornada no nos permite atender a nuestra familia como nos gustaría o a cumplir con nuestras obligaciones personales del día a día. Y es bien sabido que el estrés repercute negativamente en el rendimiento.
4. Estimula la optimización del tiempo. Al disponer de un menor número de horas para realizar las mismas tareas que antes distribuían a lo largo de una jornada completa, los empleados aprenden a optimizar sus horas de trabajo, a ser más eficaces y resolutivos en la realización de sus labores profesionales diarias.
5. Enseña a planificarse. Sin una buena planificación, la optimización del tiempo es una tarea imposible. Los empleados se verán obligados a aprender a planificar sus jornadas de trabajo con suficiente antelación, por medio de reuniones de trabajo operativas que les permitan distribuir sus tiempos a lo largo de la semana.
6. Permite el aprendizaje y el trabajo en equipo. Cuando los empleados se sienten satisfechos con su empresa es más fácil que se impliquen en ella. El verano supone un reto especial en este sentido, pues, al ser el periodo vacacional por excelencia, exige de aquellos que se quedan hacerse cargo de tareas que habitualmente llevan a cargo otros compañeros y colaborar con otros departamentos de la empresa, lo que supone un proceso de aprendizaje de otras áreas de la empresa muy beneficioso para la misma.
7. Mejora el descanso. La jornada reducida permite que el trabajador sufra un menor nivel de desgaste físico y psíquico. Llega a casa más fresco, a una hora que le permite disponer de tiempo suficiente para su ocio y su familia sin tener que trasnochar, y se acuesta antes, con menos preocupaciones y con menor sensación de agotamiento. Todo ello hace que llegue menos cansado al trabajo y en mejores condiciones para trabajar.
8. Facilita la desconexión. Salir a una hora razonable de trabajar permite a la persona desconectar por unas horas de las preocupaciones laborales. Algo que resulta muy difícil si la jornada que comienza se vive como una continuación de la anterior porque se ha salido muy tarde y apenas le ha dado tiempo para cenar con la familia y acostarse. Un tiempo de ocio de calidad es esencial para liberar la mente y dejarla limpia y lista para una nueva jornada de trabajo productiva.
9. Explora nuevas facetas. Disponer de tiempo libre permite que los trabajadores puedan plantearse la posibilidad de realizar cursos de formación o actividades que redundan en su desarrollo personal, lo que, a la larga, pueden tener una incidencia directa en su trabajo.
10. Incrementa la productividad. Por último, todas estas razones confluyen en una única y principal razón de peso: la productividad de los trabajadores se ve incrementada de manera significativa, algo de lo que se benefician tanto él como su empresa, y que viene a probar la rentabilidad de la implantación de medidas de la conciliación y horarios racionales

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