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Archive for April, 2012

EL TRABAJADOR PERFECTO: UN EMPLEADO ENGAGED

En épocas complicadas para la economía y el mercado laboral, existe una tendencia difícil de conseguir por parte de las empresas y sus trabajadores, se trata del employee engagement.

Las características que identifican a un empleado engaged hablan del esfuerzo voluntario de la plantilla en beneficio de la empresa. Los empleados están totalmente implicados en sus tareas y se entusiasman con ellas, además, este vínculo que les une con la empresa, favorece en su actitud a la hora de aceptar responsabilidades y se ve recompensando en los niveles de productividad.

Uno de los países europeos que más practica esta disposición en el trabajo, es Reino Unido, e incluso especialistas en Recursos Humanos afirman que sin ella, la economía británica se vería muy resentida sin este tipo de empleados. Pero, ¿cómo se puede conseguir que una plantilla sienta como suya la empresa para la que trabaja?

Uno de los pilares fundamentales en los que se basa este sistema de trabajo se centra en el trabajador y su bienestar. Para ello es necesario mantener el equilibrio entre los beneficios económicos del trabajador (salario, pagas y comisiones extra), la satisfacción del trabajo realizado (autonomía, reconocimiento del esfuerzo y del éxito…) y el efecto directo del puesto que desempeña en su proyección laboral (mejora de la carrera y de la experiencia, entrenamiento, desarrollo de oportunidades…). Si la empresa y el trabajo a realizar cubren estos tres aspectos, el resto de características son más fáciles de conseguir.

Para potenciar y asegurar los beneficios de las características anteriores, es necesario tener una actitud positiva frente a las funciones que se desempeñan. Asignar dentro de grupos de trabajo, empleados que se sientan felices en sus puestos, suele tener un efecto contagio y sirve como barrera ante la pasividad y las quejas, incrementado la productividad y satisfacción.

La comunicación es otra pieza clave, junto con una estrategia clara que indique qué es lo que se quiere conseguir y cuáles son las etapas hasta llegar a la meta. De esta forma, todos sabrán qué se está haciendo y entenderán qué sentido tiene su esfuerzo y responsabilidades. Además se conseguirá transmitir un sentido de trabajo equipo.

Por último, y fundamental, probar si es posible conseguir esta postura dentro de la empresa y perfeccionar el sistema. Igual que las personas, cada entidad es diferente debido a los empleados que trabajan en ella, al mercado en que desarrollan su actividad, los sistemas predominantes para conseguir los objetivos… por lo tanto, también es necesario revisar de manera periódica qué se está haciendo y si tiene el efecto deseado. En caso de no ser así, realizar estudios que muestren qué es lo que realmente motiva a los trabajadores, y ponerlo en práctica. Sin duda, si se tiene esta actitud dentro de la empresa, se convertirá en una característica destacable con respecto a la competencia y aquellas otras entidades en donde los empleados sienten que sus puestos son una parte externa a su vida.

Fuente: Humanresources.about.com

EL TIEMPO JUSTO PARA ESTAR EN FORMA

Científicos estadounidenses de la Universidad McMaster, han conseguido calcular el tiempo necesario de ejercicio físico para aquellos que no se sientan muy entusiasmados ante el deporte.

30 minutos, dos días a la semana, es suficiente para mantenerse en forma, sin tener que extenuarse y para evitar lesiones, sobre todo en personas no acostumbradas al ejercicio físico. Por lo tanto, ya no hay excusas para no estar en plena forma, porque además del poco tiempo que se necesita, la intensidad de los ejercicios es moderada.

El tiempo para ejercitarse, lo han calculado basándose en los esquemas básicos de las rutinas generales, que los atletas de alto nivel siguen en sus entrenamientos. Tales prácticas se basan en intervalos breves de intensidad elevada, alternada con períodos de descanso y recuperación. Por lo tanto, el ejercicio empezaría con 90 segundos de carrera intensa a la máxima velocidad que pueda conseguir el deportista, seguido de otros 90 segundos para descansar, y después, repetir durante 10 veces. El tiempo resultante, es alrededor de media hora.

Este tipo de ejercicio puede resultar moderado a primera vista, pero las pruebas realizadas durante semanas revelan lo contrario. Para comprobar si eran correctas las estimaciones, los científicos pusieron a prueba a dos grupos diferentes que realizaron este sistema durante varios días a la semana. Uno estaba formado por personas en baja forma, el otro, lo componían personas con patologías cardiacas. Los resultados revelaron que este tipo de entrenamiento no tiene nada que envidiar a otros que se caracterizan por el esfuerzo necesario o una mayor duración.

En ambos grupos se observó una mejoría en rendimiento físico, además de fortalecer aspectos como el ritmo cardiaco. Por lo tanto, crear un hábito para seguir este entrenamiento es más que aconsejable, ya que solo hay que dedicarle una hora a la semana y los resultados no tienen nada que envidiar a las largas jornadas que terminan con los músculos resentidos.

Fuente: Gizmodo.es

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