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Archive for September, 2018

Pasos para superar la depresión postvacacional

banner_consejo_septiembreTermina el verano y la vuelta al trabajo se hace cuesta arriba. Quien se encuentre en esta situación es posible que esté sufriendo la conocida depresión postvacacional. Este proceso psicológico se caracteriza por una sensación de cansancio, apatía, falta de concentración y somnolencia y, aunque no está aceptado como enfermedad, toda persona está expuesta a ello.

Según estudios médicos, cerca del 35% de la población ha sentido alguna vez algunos de estos síntomas. Principalmente, personas de entre 45 y 55 años que han cambiado sus ritmos biológicos (costumbres, horarios, etc.) durante las vacaciones. El lado positivo es que suelen remitir a las dos semanas.

En AgioGlobal sabemos lo duro que puede ser la vuelta a la rutina, por eso recomendamos una serie de pasos que ayudan llevar mejor este duro proceso.

Para empezar, el mejor remedio contra la depresión postvacacional es la prevención. Obviamente, no es lo mismo trabajar en algo que gusta y tener unas vacaciones relajadas que ocupar un puesto sometido a mucho estrés y haber pasado unas vacaciones ‘moviditas’. Independientemente de cómo sea la situación de cada uno, los síntomas y el malestar se pueden paliar.

Programar el regreso con tiempo. Aunque en la mayoría de las ocasiones se quiere alargar al máximo los días de vacaciones (si se desplaza a otro sitio), volver a casa el día anterior a la reincorporación al trabajo es peor que hacerlo un poco antes. Y es que los expertos recomiendan tomarse un par de días para hacerse a la idea y ordenar tanto el equipaje como la ropa del trabajo.

Reincorporarse con calma. Otro de los mayores errores es reincorporarse de golpe. Es verdad que no se puede elegir ir solo unas horas al trabajo, pero se puede organizar la jornada de forma que estrese lo menos posible. La ansiedad que provoca la vuelta al trabajo aumenta al ver centenares de correos sin leer en la bandeja de entrada. Ese proceso es inevitable, pero se puede paliar. Lo recomendable para ese primer día es dedicar un tiempo a analizar qué tareas se tienen que hacer, cuales son las más importantes y cuáles las más sencillas y placenteras. A partir de entonces, se empieza por las importantes y luego las preferidas por cada uno. Así, la vuelta al trabajo será menos dura.

Respetar las horas de sueño. En vacaciones uno se acuesta y se levanta a la hora que quiere (o que le pide el cuerpo). Hacerlo durante esos días está bien, pero la práctica (principalmente a la hora de acostarse) no se debe prolongar a la vuelta. Regularizar los ritmos de sueño tras el fin de las vacaciones reduce (e incluso evita) la depresión postvacacional. Asimismo, los primeros días se debe evitar echarse la siesta y, por la noche, se debe dormir ocho horas.

Moderar el consumo de alcohol y cafeína. Es difícil porque –en el caso del primero- aunque se vuelva a la rutina se quiere seguir haciendo planes vacacionales tales como irse de cañas con los amigos hasta altas horas. En el de la segunda, el cansancio y sueño con el que se llega al trabajo pide a gritos un café. Sin embargo, debes evitar ambas cosas el alcohol es un depresor del sistema nervioso central que puede agravar los síntomas de apatía, depresión y astenia provocados por el síndrome postvacacional; y el café agudiza los síntomas del estrés.

Hacer deporte. Es bueno tanto para la salud física como mental. Permite desconectar de las obligaciones y libera endorfinas, las proteínas responsables de la felicidad, el optimismo y la relajación. Asimismo, haciendo deporte uno se siente más feliz, optimista y relajado porque además –al centrar la atención en el ejercicio físico- libera la mente del estrés.

No pensar seguido en lo mismo. Darle vueltas a un mismo tema en la cabeza aumenta la sensación de ansiedad. De esta forma, cuando algo atormenta o preocupa (bien sea en el trabajo o en el ámbito personal) se debe salir, dar un paseo o hacer cualquier actividad placentera y relajante que haga desconectar de ello. También se debe dedicar tiempo a uno mismo. Y es que las aficiones y hacer lo que a uno le gusta ayuda a combatir la ansiedad y el estrés.

Aprender a decir “no”. En verano se acumula el trabajo y, en algunas ocasiones, se hace también el de los compañeros que siguen o se han ido de vacaciones. En esta situación se tiende a cargar con todo el volumen de trabajo, pero eso no se debe hacer. Se debe aprender a decir “no”. Al principio cuesta porque se tiende a pensar que los encargados, coordinadores y demás personas que están por encima de uno se lo tomarán mal,  pero no es así. Es más, diciendo que no se hace un favor a uno mismo y a los demás. Y es que poner límites ayuda a asumir el control y tomar las riendas.

Fijarse en lo positivo. Aunque muchas personas lo nieguen, por muy malo que sea un día, siempre tiene algo bueno. Unas palabras amables, unas risas a la hora del café, etc. Conectar con esos momentos tiene infinitas cualidades positivas para la vida porque, según expertos, esos pequeños detalles conecta con la parte más humana de las personas y ayuda a tomar conciencia de todo lo bueno que les rodea.

Por último, y no por ello menos importante, tener paciencia. Es el último y más importante paso para no caer en la depresión postvacacional porque se trata de algo pasajero que, tarde o temprano, desaparece.

FUENTE: Blog del Hospital Juan Cardona

Piensa bien y serás más feliz: qué dejar a un lado para no amargarse la vida

banner_motivacion_septiembreTener buenos pensamientos, según el psicólogo Rafael Santandreu, autor del libro El arte de no amargarse la vida, hace mejores a las personas, más equilibradas y más felices. Como dijo Frida Kahlo, “ser feliz es una decisión que hay que tomar todos los días, que no depende de las condiciones de vida que uno tenga… sino de la actitud con la cual se enfrentan los problemas”. Y es que la felicidad es simplemente el hecho de decidir ser feliz.

El problema es que esta materia que, en la mayoría de los casos, se olvidó enseñar. En AgioGlobal sabemos que el bienestar de una persona va de la mano de la felicidad, por eso damos una serie de claves que ayudan a ser felices.

Desde que se es pequeño, desde que se nace y uno empieza a desarrollar sus aptitudes, se inculca que para triunfar se debe ser lo que Santandreu llama ‘una Persona Fantástica’. Es decir, alguien con muchísima alegría, energía, paz interior, carisma y amor por la vida. El problema es que sólo un 5% de la población posee todas estas aptitudes. El resto de los triunfadores -entendiendo triunfadores como personas felices- lo son porque se esfuerzan diariamente en serlo.

La vida no es un camino de rosas, pero cada uno sí puede pintar ese camino del color que prefiera. Todo depende de la actitud con la que se emprenda. Sin embargo muchos –por no decir la mayoría- lo pintan de un color oscuro, tirando al negro, y terminan por amargarse la vida.

Y es que hay una serie de creencias irracionales –y muy comunes- que deben eliminarse si se quiere ser feliz.

Necesito tener a mi lado a alguien que me ame: de lo contrario qué vida más triste. ERROR. La felicidad depende de uno mismo, no de segundas personas. Asimismo, la felicidad no debe depender de llevar o no una vida en pareja, sino de saber vivir –y a gusto- con lo que se tiene.

Tengo que ser alguien en la vida, de lo contrario me sentiría frustrado. Las personas se perturban a base de desear lo que no tienen. Desde que se es pequeño se enseña que para ser feliz en el futuro se debe ser alguien importante, un triunfador. Eso no es así. Si ese pensamiento fuese cierto, sólo serían felices los que lo tienen todo. E incluso esas personas tampoco lo serían porque querrían todavía más cosas. Y lo peor es que con ese pensamiento se pierde de vista que la vida ya ofrece mil oportunidades para ser felices.

Debo tener una casa en propiedad. Falso. Se puede ser plenamente feliz sin tener una casa en propiedad o cualquier otro bien material similar.

Tener buena salud es fundamental para ser feliz. Incorrecto. Se puede ser feliz tanto si se goza de salud como si se está enfermo. Solo hay que ver la vida desde una perspectiva positiva.

Si mi pareja me engaña con otras persona, no puedo continuar con esa relación. La infidelidad es una cosa terrible que te destroza por dentro. Sin embargo, Santandreu discrepa en este asunto. Para él, dejar una relación sólo por una infidelidad puntal es una reacción irracional porque, para él, lo realmente importante en una relación sentimental es el apoyo mutuo, la capacidad de divertirse juntos, el respeto, el cariño, la convivencia en armonía y construir y compartir proyectos comunes.

Tengo que tener una vida emocionante. Falso. Para ser feliz no se necesita hacer mil cosas. Cada persona es un mundo y la forma de ser feliz de cada uno es distinta a la de otros.

Más siempre es mejor. No. El éxito de la vida no está en vencer siempre, sino en no darse por vencido nunca.

La soledad es muy mala. Los seres humanos necesitan tener a alguien cerca porque si no, son unos desgraciados. Esta creencia también es falsa porque la felicidad depende de uno mismo, no de los demás.

En la mayoría de las ocasiones, las personas sufren más por lo que se imaginan y no por lo que realmente sucede. Se está criando y educando a las personas en una sociedad en la que la felicidad depende de tener ciertas cualidades o tener un nivel de vida concreto. Sin embargo, ese pensamiento está muy lejos de la realidad. La felicidad no depende ni de segundas personas ni de factores externos, sino de uno mismo, de cómo se afronta la vida. Y es que las personas sostienen un sistema de valores inadecuado.

FUENTE: Blog de Rafael Santandreu

Cómo ponerse en forma después del verano

banner_salud_septiembreLas cervezas con amigos, las comidas que se alargan hasta la cena para luego dar paso a las copas… en verano se cambia la rutina alimenticia y deportiva. Se come a deshora y abundan las reuniones en las que la barbacoa es la protagonista. Ese cambio de horario lleva también a dejar menos tiempo para el deporte. Sin darse cuenta, las visitas al gimnasio o las salidas a correr caen en picado. Todo eso ha dado paso a un septiembre en el que donde antes había cuerpos esculturales, ahora asoma una pequeña barriga. Asimismo, terminado el verano, llega la hora de volver a empezar de nuevo y, entre otras cosas, recuperar la forma física.

Lo primero a tener en cuenta es combinar una dieta sana y equilibrada con ejercicio físico. No se debe caer en el error de querer eliminar esos kilos de más en un día porque volver a ponerse en forma requiere tiempo, esfuerzo y paciencia. Asimismo, no se deben eliminar los hidratos de carbono, proteínas, grasas y vitaminas de las comidas porque prescindir de estos alimentos puede ser muy perjudicial para la salud, además de que en el momento que se vuelve a comer de todo se recupera el peso perdido y unos cuantos kilos más de regalo.

En AgioGlobal contribuimos al bienestar de las personas, por eso damos unas pautas para ponerse en forma después del verano.

Cuando se quiere perder peso y ponerse en forma hay que tener en cuenta dos factores muy importantes: la organización y la mentalización. El primer paso será decantarse por qué tipo de ejercicio se quiere hacer y luego organizar el horario para seguir una rutina semanal y constante.

Hay todo tipo de entrenamientos para todo tipo de personas, aunque la elección de uno u otro dependerá de los objetivos marcados y las preferencias de cada uno. Por ejemplo, el aquagym o aquastrech mejoran la tonificación muscular, la movilidad y la flexibilidad. Las clases de zumba, por su parte, ayudan a quemar calorías de todo el cuerpo por el tipo de movimientos y mejoran la psicomotricidad.

Después de organizarse y mentalizarse llega la parte más difícil, ponerse en marcha. Los primeros días se está más motivado y se hace ejercicio de forma más alegre. Incluso se tiene ganas de ir al gimnasio. Sin embargo, conforme pasan aparece una mala influencia que intentará que toda esa motivación se tire por la borda: la pereza.  Es posible incluso que ésta aparezca también en los primeros días de ejercicio después del parón.

Una forma de superar esa vagancia es ir al gimnasio o realizar ejercicio al aire libre acompañado. Así, uno tira del otro. Además, las personas que hacen ejercicio en grupo se ayudan unos a otros, haciendo del tiempo de deporte un momento entretenido y en el que pasarlo bien. Si no se tiene con quien ir, otra opción es apuntarse a actividades en grupo.

Ponerse en forma y tener el cuerpo soñado requiere de esfuerzo, paciencia y una perfecta combinación entre dieta equilibrada y ejercicio. Y es que todo ello debe hacerse desde el punto de vista de la salud porque de poco sirve verse bien si uno no se cuida por dentro.

FUENTE: Blog de Inacua

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