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Archive for November, 2018

Llegar el primero por la mañana e irse el último. ¿Buen ejemplo de gestión?

banner_motivación_noviembreDurante muchos años se extendió la creencia de que quien más tiempo permanecía en su puesto de trabajo, era más productivo y, por lo tanto, mejor para la empresa. También entre los empresarios. Esta forma de trabajar se asociaba a la de un jefe hecho a sí mismo, trabajador y dedicado a su negocio, que quería saberlo todo y supervisarlo todo. Este empresario llegaba incluso a pensar que si él no estaba, nada funcionaba.

Sin embargo, esos atributos positivos que se daban a aquellos que vivían para trabajar fueron a menos en los últimos años hasta caer en la cuenta de que es un error. En la mayoría de las ocasiones, el echar horas de más en el trabajo significa que se ha estado perdiendo el tiempo durante la jornada laboral o que la persona no sabe delegar.

En AgioGlobal estamos comprometidos con la conciliación familiar, por eso te vamos contar por qué llegar el primero e irse el último no es un buen ejemplo de gestión.

Lejos de lo que opinan algunos empresarios, incitar a los trabajadores a pasar más horas en el trabajo hace que estos pasen menos tiempo con su familia, por lo que están descontentos desde el primer minuto. Algo poco recomendable porque tener un trabajador descontento afecta –de forma negativa- a la productividad de la empresa.

Y es que ser productivo no es lo mismo que vivir en el trabajo. Lo ideal es echar las horas necesarias para sacar el trabajo adelante, descansar y dedicar tiempo a la familia y aficiones.

Asimismo, que el responsable salga de su despacho y vea a su equipo trabajando suele ser síntoma de que estos no han hecho su trabajo como ni cuando deberían.

Ser el primero en llegar y el último en irse no es buen síntoma en ninguno de los estatus que hay dentro de una empresa. Que sea el jefe el que practica esta rutina suele significar incapacidad para delegar. Para estos, lo recomendable es contratar a alguien cualificado, con experiencia, que esté en sintonía y en quien pueda dejar el trabajo de forma sencilla y sin preocupaciones.

Pero lejos de lo que opinan muchos, esto no significa la desaparición del responsable de la empresa o del departamento. Más bien todo lo contrario. Delegar le permite dejar de preocuparse por temas menores y dedicarse a cuestiones ejecutivas y de coordinación como buscar nuevas líneas de negocio o más clientes, las cosas realmente productivas para la cuenta de resultados.

Dice el famoso refrán “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, y no hay mayor verdad. Hacer las cosas a tiempo en el trabajo facilita el día a día a todos, aprovechando esas horas que se trabajaba de más para estar con la familia o hacer lo que te gusta.

FUENTE: Pymesyautonomos.com

Cómo lidiar con compañeros tóxicos en el trabajo

banner_consejo_noviembreEn la vida te rodeas de muchos tipos de personas. En el trabajo también. Con algunos te relacionas –por cuestiones laborales o personales- más que con otros. Sin embargo, esos más cercanos no siempre son los más recomendables en el ámbito laboral porque entorpecen en tu día a día. Son los conocidos como compañeros tóxicos, personas con las que no puedes trabajar de la misma forma y con las que, tarde o temprano, su simple presencia te hace perder los nervios.

Estas personas atacan directamente al clima laboral porque sus actuaciones afectan a la salud y el rendimiento de los trabajadores. Y es que estas personas restan, no dejan avanzar a los demás y desmotivan.

Hay distintos tipos de compañeros tóxicos: el que se siente inseguro en el trabajo porque cree que no es apto para su puesto y teme ser despedido; el que tiene mentalidad negativa y de fracaso continuamente; el provocador de conflictos; el vago, incompetente y mentiroso; el amigo del jefe que se siente (y es) intocable; el mal jefe; etc.  Estos son solo algunos ejemplos de ellos. Y así como hay varios tipos de compañeros tóxicos, también hay varias formas de combatirlos.

En AgioGlobal estamos comprometidos con el buen ambiente laboral, por eso te damos una serie de trucos para combatir este tipo de personas.

Decidir, de manera objetiva, qué personas son saludables para tu bienestar y tranquilidad general.

Escuchar en positivo. Es decir, seleccionar y enfocarte en los puntos positivos de una conversación.

Desarrollar una mente positiva. Aceptar las cosas negativas que te pasan en la vida para poder cerrar el capítulo y estar abierto a hechos positivos en el futuro.

Hay varias formas de combatirlos y hacerles frente, pero todas ellas pasan por adoptar creencias y actitudes más positivas y por ser fiel a tus propias creencias y sentirte cómodo contigo mismo. Asimismo, no debes permitir que otras personas te sirvan como excusa para no alcanzar tus metas porque si eres firme en ello y tienes confianza, podrás llegar a donde quieras.

¿De dónde viene esa toxicidad y cómo se puede hacer frente?

Tratar con este tipo de personas no es fácil. En algunas ocasiones, por mucho que intentes no contagiarte de su pesimismo, las emociones son contagiosas y estamos programados para sentir empatía con quienes nos rodean y estar en sintonía con sus emociones.

Sin embargo, antes de tachar a una persona de tóxica y hacerle frente es importante conocer el origen de esa toxicidad. ¿Era ya tóxico antes de entrar en la empresa o se convirtió en ello dentro de la organización? ¿Y qué debería hacer la empresa con ella, intentar modificar su conducta o despedirlo?

Lo primero que se debe hacer para detectarlos es crear sesiones de control de los Recursos Humanos. Esto, junto con la creación de unos objetivos, ayuda a las organizaciones a detectar este tipo de empleados sin que sea necesaria la acusación por parte de sus compañeros. Una vez detectado, se debe buscar un cambio en su actitud y premiarlo por ello. El objetivo es que todos los compañeros sepan qué se espera de ellos y que la empresa valora sus esfuerzos para adoptar una conducta más positiva. Es decir, que los trabajadores sepan que la empresa confía en ellos y quiere hacerles sentirse parte de la familia.

FUENTE: Affor.es

¿Horario de invierno o de verano? Los expertos lo tienen claro

banner_salud_noviembreEl 2018 puede ser el último año en el que se produzca el cambio de hora, porque la Comisión Europea ha propuesto que no se haga a partir del próximo año. El objetivo de que no se vuelva a cambiar la hora es paliar los efectos negativos (alertados por varios estudios) que esto tiene para la salud. Ahora la pregunta es, ¿Cuál es mejor, el horario de verano o el de invierno? En AgioGlobal estamos comprometidos con la salud y el bienestar de las personas, por eso te contamos qué horario es mejor para tu salud y tu rendimiento laboral.

Vamos a empezar por nombrar las costumbres que adoptamos en cada época del año y cómo afecta a nuestra salud. En el horario de verano –como anochece más tarde- tendemos a acostarnos más tarde por la noche y despertarnos más tarde también por la mañana. Eso nos lleva a dormir menos tiempo los días laborales y más los días festivos. El problema es que esta costumbre provoca un bajo rendimiento laboral y escolar y facilita la aparición de enfermedades asociadas a la falta y a la mala calidad del sueño, como son patologías cardiovasculares, obesidad, insomnio y depresión.

Sin embargo, el horario de invierno promueve un ritmo biológico más estable, contribuye a mejorar el rendimiento intelectual y reduce la aparición de las enfermedades nombradas en el párrafo anterior.

Asimismo, como explica la Sociedad Española del Sueño (SES), el horario de invierno es mejor para la salud, especialmente para los niños y personas de avanzada edad porque son más sensibles a estos cambios de horario y a padecer trastornos del sueño y de la salud. De esta forma, la SES aconseja mantener el horario de invierno todo el año.

Según estudios, el horario de invierno permite una mayor sincronía entre la salida del sol y el inicio de la jornada laboral y escolar. Concretamente, propicia tener una mayor exposición a la luz solar durante esa jornada, más horas de sueño y, por lo tanto, un despertar más natural que coincide con el amanecer.

Y es que el horario de invierno facilita el sueño. Eso se debe a que el control del sueño corre a cargo de un reloj interno situado en el cerebro y el cual depende de factores externos como la temperatura y la luz. Asimismo, cuando cambia la hora, aunque ese cambio sea de apenas 60 minutos, altera el tiempo de exposición al sol durante el día y desequilibra el reloj interno, que tarda varios días en reajustarse. Esto explica por qué las primeras noches se duerme menos y nos sentimos más cansados.

Expertos han explicado a lo largo de los años los beneficios de un horario y otro, prefiriendo todos ellos –desde el punto de vista de la salud- el de invierno. Este hace que durmamos más y nos levantemos mejor, menos cansados y en un futuro padezcamos menos enfermedades. Y es que un sueño insuficiente, desorganizado y de mala calidad favorece la aparición de patologías como el cáncer, el Alzheimer, la hipertensión arterial, la obesidad, la diabetes, el infarto de corazón, el ictus, la depresión y la ansiedad.

FUENTE: Infosalud

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