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Motivate, motivame.

superarHoy día, la motivación en el trabajo viene desde la selección de las personas, ya que las empresas lo máximo que les puedes pedir es que no te desmotiven mucho. El entorno triste, los negocios cabizbajos, los clientes enfadados, la competencia desagradable, los sueldos breves y un largo etcétera de adjetivos lánguidos nos hacen ser Ulíses para llegar motivados a trabajar. Cuando alguien está alegre te sorprende, cuando alguien no habla de la crisis te exalta y si encima ve positivo su futuro ya no nos queda otra que prejuzgar su salud mental.

Pues si ¿yo estoy motivado a trabajar? Esta motivación me surge de las cuatro muletas vitales que más me hacen pensar hoy día en mi felicidad laboral. La felicidad no es un final, como proclaman los libritos de “autoayudita”, es un estado en continua inestabilidad que nos permite vivir. Por lo tanto, estar motivado no significa ser feliz, sino querer “estar” feliz. Mis cuatro muletas son sencillas de comprender pero difíciles de cultivarlas, porque ya lo decía Mahatma Gandhi: “Lo sencillo es lo difícil”. Desde AgioGlobal queremos mantener presente la importancia de la motivación en el puesto trabajo y para ello; toda automotivación necesita de las siguientes “muletas mentales”:

1) De autoeficacia.

2) Del relativismo de los objetivos.

3) De disfrutar de tu ser.

4) De valorizar tus relaciones.

 AgioGlobal hace un repaso a  cada “muleta mental” que supone un soporte fuerte para nuestro ser y nuestra moral,  si sabemos gestionarlos  bien tanto en la vida personal como  en  nuestro puesto de trabajo.  Al final consiste en saber que eres eficaz en tu trabajo, en cuestionarte tus objetivos con realismo, en perfeccionarte sabiendo cómo eres y en valorizarte en el calor de las relaciones entre personas queridas, es la ecuación de tu auto-motivación. Pero sin olvidar que la automotivación no es automática y necesita del diario “mover las brasas” con tus “muletas mentales”.

1. La autoeficacia es un concepto muy útil para motivarte y se puede resumir como la percepción de que tu trabajo es útil y de si eres percibido como eficaz en el trabajo diario. De percepción se pasa a ser una creencia en nuestra propia capacidad para llevar a cabo nuestro trabajo. La autoeficacia es fruto de los refuerzos históricos a nuestra capacidad y para mí está en el centro de la automotivación. Me motiva hacer mi trabajo bien hecho y sentirme un profesional. Pero los estudios más recientes nos indican que la autoeficacia es relativamente maleable, Mitchell y Daniels han realizado diversos estudios de cómo las prácticas de RRHH afectan a la autoeficacia de los empleados. Las prácticas centradas en dar al empleado un alto nivel de “dominio percibido” incrementa la motivación del empleado. En fin, ser autoeficaz en el trabajo es una gran fuente de notoriedad. También me gusta mucho el concepto de autoeficacia de la amplitud de rol (RBSE Role Breadth Self-Efficacy), que explica la percepción de un empleado sobre su capacidad de llevar a cabo una serie de tareas que exceden a las de su puesto, tales como analizar problemas de las empresas o dar sugerencias sobre la buena dirección de la misma. Esta percepción es importante tenerla intacta porque ya sabemos que en España todos somos seleccionadores de futbol ó tertulianos frustrados, ya que es muy motivacional parecer que puedes ser mejor que otros en su trabajo. La motivación de ser un buen profesional es básica en el momento actual, porque al final quedan nuestras capacidades como fuente de nuestro “ser valioso”. Ya lo decía Woody Allen: “Mi forma de bromear es decir la verdad, esa es la broma más divertida”. El ser profesional es la mejor palanca motivacional en época de crisis.

2. De relativismo de los objetivos. Tener una estrategia en época convulsa es lo mejor porque así estamos todo el día criticándolas porque no se cumple. El continuo intento de crear futuro con la estrategia se derrumba a cada paso diario. La rapidez de los cambios, las concausas que explican dichos cambios y la equifinalidad del sistema organizativo (es decir, llegar a la misma solución por diferentes medios) nos lleva a ser muy flexibles con nuestros objetivos. Si juntamos a Woody Allen cuando dice: ”Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a poner el resto de mi vida” con Groucho Marx cuando como buen escéptico nos dice: “¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos”, nos lleva a una relativización de nuestros objetivos. Hay que ocuparse del futuro en todo momento pero despreocuparte del cumplimiento de los objetivos tal y como los tenemos previstos. Relativizar los objetivos me produce automotivación pero no implica falta de ambición o trabajo, sino simplemente bloquear la ansiedad provocada por su incumplimiento. La mayoría de los objetivos en el trabajo dependen de factores externos, por tanto tu capacidad de control e impacto suele ser limitado. Me encanta la “psicología del intento”, es decir, me motiva haciendo todo lo que sé, puedo y quiero conseguirlo pero sabiendo que el conseguir el objetivo no depende sólo de mi trabajo. En fin, hay que estar continuamente haciendo estrategias, proponiendo objetivos aunque no los podamos conseguir. Conseguir es un proceso que necesita del continuo intentar.

3.De disfrutar de tu ser. Ser de una forma determinada es tu sello personal vital. Estoy harto de “psicologistas” que proponen continuos cambios personales para ser mejor. La Psicología Positiva  nos indica la necesidad de apostar por nuestras destrezas y evitar el continuo perfeccionamiento en lo que somos ineptos. Agioglobal  vota por esta postura, de dejar de gastar enegrías en algo que no somos y exprimir la mejor parte de nosotros, pero para ello hay que conocerse bien a uno mismo y saber nuestras destrezas y nuestra debilidades.  Hay que aceptar que podemos cambiar, pero más vale que nos basemos en lo que sabemos, sabemos hacer y queremos ser para fructificar dicho cambio. Me motiva conocerme como soy y no meterme en “traumáticos” cambios para llegar a ser un mediocre en todo. Hay que invertir en lo que eres bueno para ser mejor. La excelencia se basa en tus destrezas históricas y no en intentar imitar otros modelos externos de profesional. Nuestro ser profesional se basa en nuestra capacidad de comprendernos y conocernos en lo que somos buenos. Por eso, hay que disfrutar de lo que somos y no inventarnos un personaje que no somos. Me motiva ser como soy y poder cambiar en base a mis capacidades.

4. De valorizar tus relaciones. No solamente el trabajo y mi gestión como persona me motivan sino también las grandes oportunidades que me ofrecen nuestras relaciones. El tener amigos (no sólo conocidos digitales) con quién hablar, comentar, divagar e incluso delirar en común es un tesoro. Me motiva hablar y conversar con “otros” porque así me modelo como persona. El arte de convertirme en persona fue un gran libro de Carl R. Rogers pero, ante todo, es una filosofía de vida, donde la relación con otros es una fuente motivacional básica. Los equipos son ecosistemas de motivación, donde las personas traspasan su visión individual y crean nuevas formas de estar en el trabajo.

En un amplio sentido pasar del “me” de motivarme al “te” de motivarte supone simplemente poner foco en tu profesionalidad, en flexibilizar tu futuro, en disfrutar de tus destrezas y en poner en valor a tus amistades.  AgioGlobal apoya esta filosofía del trabajo que se sostiene en estas 4 muletas mentales tan sencillas pero difíciles de conservas intactas y en pie.  Valorar lo que uno tiene  y agradecerlo, ser feliz con lo que soy y no con lo que me falta.  Algo tan simple como la vida misma, que siempre es compleja por naturaleza.

Pero como decía Braudillard: “La realidad es compleja y la simplificamos para entenderla” y, como matizamos en mi pueblo palentino: “Eso son lentejas, si quieres las comes y si no, las dejas”. Me encanta motivarme con lentejas.

Fuente: Motivaciónymás.

¿ Y si pudieras mejorar el uso de tu voz?


noticia_monica_voz2Seguramente a ti también te gustaría tener una voz prodigiosa, de esas que utilizan los grandes locutores de radio o los actores… lo cierto es que cada uno tenemos la nuestra y eso, mal que nos pese, no se puede cambiar.  AgioGlobal nos comunica la buena noticia, y  es que sí podemos trabajar  y mejorar  el uso que hacemos de nuestra voz , perfeccionarla  para conseguir expresar lo que queremos, haciéndonos entender sin problemas.

“A mí lo que me pasa es que a veces digo algo y la gente entiende que estoy enfadado y no es así”, es un comentario habitual en mis cursos de Oratoria. “Mi problema es la comunicación por teléfono, hago una broma y no se entiende como tal”, comenta otra de mis alumnas.

El próximo 16 de abril se celebrará el Día Mundial de la Voz. Es una fecha que pretende “crear conciencia sobre la importancia del cuidado de la voz y la detección oportuna de las enfermedades que afectan a las cuerdas vocales”. Y es que un mal uso de estas puede derivar en una dolencia física. 

Por otra parte, como profesora de hablar en público sé que la voz es uno de los instrumentos más eficiente de los que disponemos para comunicarnos y lograr impactar a nuestra audiencia. “En nuestra vida profesional y personal la voz nos permite transmitir nuestro mensaje con fuerza y pasión, con sensibilidad y dulzura, con vehemencia, con gracia, con gratitud, con felicidad…” dice Marta Pinillos, logopeda y especialista en voz de la Escuela Europea de Oratoria (EEO).

Y es que la voz es clave para conseguir una comunicación eficaz y de éxito. No basta con tener buenas ideas, además es esencial emitir el mensaje de forma creíble y convincente. Debemos transmitir las emociones que un texto por sí solo no es capaz de crear, y de esta forma impactar en el mayor número posible de oyentes.

De la misma manera que un orador prepara el texto que va a compartir con la audiencia, es decir, las palabras que va a utilizar, debe acomodar también el tono, el volumen, el ritmo y la entonación que aplicará a sus frases para transmitir el mensaje deseado.

El objetivo del comunicador debe ser que el oyente “sienta” las emociones que se le quieren transferir, tanto a través del discurso creado como de la entonación, ritmo, volumen y tono que se le aplique al mismo, y todo ello a lo largo de la intervención completa. Hablar durante un tiempo prolongado requiere estar entrenado para ello, porque “el objetivo es que la voz esté tan fresca y suene tan viva y fuerte al final de la intervención como al principio”, indica Marta Pinillos.

Presentadores, actores, políticos y empresarios de distintos sectores, por mencionar una pequeña muestra de profesiones, aprenden a expresar con congruencia y coherencia el mensaje que quieren lanzar mediante el correcto uso de la voz y el cuerpo. Todos ellos, y de forma personalizada, aprenden cómo rentabilizar su voz al máximo, además de las herramientas imprescindibles para una comunicación eficaz.

Pero hoy en día cualquier persona puede mejorar el uso que hace de su voz y para ello la Escuela Europea de Oratoria cuenta con un curso específico los días 25 y 26 de abril (viernes tarde y sábado por la mañana) con Marta Pinillos como profesora.Mónica Pérez de las Heras es Directora Técnica de la Escuela Europea de Oratoria y autora del libro “¿Estás comunicando?”, de LID Editorial Empresarial. 

Si te animas aquí tienes la información: http://www.escueladeoratoria.com/cursos/comunica-con-tu-voz/

Fuente: Mónica Pérez de las Heras

“El arte de escribir, para hablar, para seducir…” por Mónica Pérez de las Heras

“Comunicar es depositar una parte de ti en otra persona”. Esta frase llegó a mí a través de twitter. Desconozco su autor pero desde entonces se ha convertido en mi definición perfecta para la palabra comunicación y sobre todo, me gusta en su aplicación a la Oratoria, a hablar en público. Porque estoy convencida de que eso es lo que hacemos cuando nos dirigimos a un auditorio: entregar parte de nosotros, nuestras ideas, experiencias, anécdotas y conocimientos, en las personas que nos escuchan.

 

Hoy en día para casi el 90 por ciento de las profesiones se necesita hablar en público. Si eres emprendedor es imprescindible que sepas hacer un elevator pitch para explicar lo que es tu empresa y venderte a posibles clientes. Si eres periodista tu oportunidad actual está en saber escribir discursos con Programación Neurolingüística (PNL), una profesión de presente y futuro. Si eres un profesional que pronuncia conferencias, conocer cómo se hace un Pecha Kucha es básico para aprender a sintetizar y controlar tus tiempos. Si eres político hablar en público es para ti vital, necesitas hablar para seducir… Si diseñas presentaciones visuales para ti o para otros tienes que estar a la última según las tendencias actuales. Y si no empleas la Oratoria en tu vida profesional tu vida personal también te da oportunidades para hacerlo: un brindis en una boda, hablar en la comunidad de vecinos o atender un funeral…

 

Una intervención pública debe tener un fin, un objetivo. No hablamos para dejar a nuestro auditorio como estaba, hablamos para moverle desde un estado A a un estado B. Un nuevo estado anímico que le invite a la acción, que le potencie para desarrollarse o que le haga más feliz.

 

De hecho, los grandes momentos de la historia de la Humanidad están marcados por un discurso, las palabras de un hombre o una mujer que han perdurado para ser rememoradas y transmitir un mensaje al mundo. Desde los primeros oradores clásicos hasta los grandes discursos que hoy podemos contemplar en directo a través de Internet, nuestras vidas están influenciadas por lo que han dicho grandes personajes de cualquier ámbito.

 

“Ser presidente no cambia quién eres, revela quién eres” dijo Michelle Obama de su marido, en el discurso que pronunció el 4 de septiembre de 2012 durante la Convención Nacional Demócrata, en plena campaña electoral para renovar la presidencia de su esposo Barack Obama. Una intervención brillante de una mujer cuyo carisma y sus cualidades para la Oratoria –habla en público mejor que Barack- le han otorgado el título del “personaje político más popular de Estados Unidos”.

 

Michelle nunca pensó que tendría que dar discursos y sin embargo, ahora le encanta. Y cuando el tema nos apasiona, la experiencia de hablar en público se convierte en algo maravillo. ¡Y a mí me gusta! Disfruto teniendo un público delante, y hacerles vibrar con lo que les cuento. Usando una voz kinestésica para relatar una historia que quiero que les llegue al corazón, haciendo unos silencios que podrían parecer eternos pero que no lo son, porque captan la atención de cada una de las personas que están delante y les hace estar pendientes de los tres tipos de lenguaje -verbal, paraverbal y no verbal-; y empleando una voz visual cuando lo que pretendo es hacerles sonreír con alguna anécdota propia o ajena o alguna broma de las mías…

 

 “Escribe, habla, seduce”, el libro que acabo de publicar es fruto de ese amor por la Oratoria, no es una publicación más sobre hablar en público. En primer lugar porque es el primer libro escrito en España sobre Oratoria con Programación Neurolingüística e Inteligencia Emocional, y en segundo, porque es una publicación para aprender a escribir lo que tienes que contar en público.

 

Y es que no es lo mismo “escribir para el oído” que “escribir para la vista”. Cuando redactamos un discurso, una presentación, una conferencia, tenemos que considerar que las frases deben ser más cortas, los verbos en voz activa y que los signos de puntuación son sagrados. Si no, cuando vayamos a leerlo no tendremos momentos para respirar.

 

Si lo haces bien, el resultado es tremendo: es la magia de la Oratoria. La capacidad para entregar una parte de ti cada vez que te comunicas en público es proporcional al cariño que recibes después. Te animo a disfrutarlo.

 

Mónica Pérez de las Heras

Directora Técnica de la Escuela Europea de Oratoria

Autora de “Escribe, Habla, Seduce”, de LID Editorial Empresarial

                                                                                             

 

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