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Deporte en verano sí, pero siguiendo estas pautas

banner_salud_julioLas recomendaciones habituales al comienzo de todos los veranos son hidratarse, evitar salir en horas de máximas temperaturas y no hacer esfuerzo físico. La primera sí, pero la última recomendación no es tan estricta. Se puede hacer ejercicio físico al aire libre en cualquier época del año, solo hay que adaptarlo a las condiciones climatológicas de cada una. Y es que, por muy altas que sean las temperaturas, el deporte no tiene por qué desaparecer de tu vida.

En AgioGlobal sabemos que el deporte es muy beneficioso para la salud física, mental y laboral, por eso te damos unas pautas para que no renuncies a esta actividad al aire libre en verano.

Modifica el horario y el recorrido

El verano y sus altas temperaturas, aunque no tienen por qué privarte de hacer lo que te gusta, sí que te obligan a cambiar su horario y el recorrido. La exposición al calor y al sol en las horas de máximas temperaturas puede ser perjudicial para tu cuerpo y tu vida, por eso debes trasladar tus horas de ejercicio a las primeras y últimas del día. Es decir, en los momentos que los termómetros marquen menos de 30 grados, si es posible.

Pero no es la única recomendación, debes bajar la intensidad de tu entrenamiento y hacer descansos -si es necesario- a lo largo del mismo. También debes cambiar tus recorridos por aquellos en los que abunden las zonas de sombra. No te expongas al sol y si lo haces, échate antes protección solar y ponte una gorra que evite la irradiación directa de los rayos sobre nuestra cabeza.

 Hidrátate bien

Es una de las recomendaciones en las que más insisten médicos y expertos durante la temporada estival. Y es que la deshidratación es uno de los mayores peligros del verano, principalmente si practicas algún deporte al aire libre. Realizar ejercicios intensos en un ambiente caluroso, superior a los 25 grados, provoca la pérdida de hasta 1,5 litros por hora a través del sudor. La deshidratación no es una broma. Las pérdidas de líquidos superiores al 2% del peso corporal conlleva fatiga y una disminución notable del rendimiento físico; con la superior al 3% se puede sufrir un golpe de calor; y con pérdidas superiores al 6% se puede entrar en un estado de coma.

Debido a ello, es fundamental beber líquido antes, durante y después del ejercicio. No hay que esperar a tener sed para beber porque la sed es la forma que tiene tu cuerpo de decirte que necesita hidratación y es posible que cuando vayas a ingerir líquidos sea demasiado tarde. Una última recomendación respecto a ello, evita las bebidas excesivamente frías o calientes para que no le sientan mal a tu estómago y bebe en pequeños sorbos pero muy regulares.

Sin embargo, no basta solo con beber agua para reponer los líquidos perdidos durante la actividad. También debes recuperar las sales minerales que se pierden con el sudor. Ingiere bebidas isotónicas. Si tras un esfuerzo intenso en un ambiente caluroso solo bebes agua puedes llegar a diluir tanto tu sangre que se puede dar una situación de hiponatremia, es decir, baja concentración de sodio, y eso acarrea daños en el sistema nervioso.

Pero no debes abusar de todo tipo de bebidas. Aquellas que contienen cafeína o el alcohol actúan como diuréticos y favorecen la deshidratación, así que es mejor no tomarlas de forma muy asidua.

Atiende a las señales que te manda tu cuerpo

Cuando notes reacciones no habituales en tu cuerpo, para. Es la forma que tiene de decirte que necesita algo, que le falta algo. Cuando aparezcan calambres musculares, debilidad o náuseas, dirígete a un lugar sombreado y más fresco.

Sin embargo, te puedes adelantar a las reacciones de tu cuerpo midiendo su reacción a la actividad que estás realizando antes de que presente los síntomas habituales. Una forma de hacerlo es utilizando un pulsómetro. Las altas temperaturas pueden producir alteraciones en la frecuencia cardíaca del corredor. De esta forma, con el aparato tendrás controlado dicho parámetro.

Cuida tu descanso

Tan importante como hacer ejercicio con precaución es recuperarse una vez finalizado. Para ello es vital descansar. Asimismo, aleja lo máximo posible los momentos de entrenamiento de la hora de irse a la cama. Cuanto más cerca está una actividad de la otra, tendrás más problemas para conciliar el sueño por el calor.

Lo mismo ocurre con la comida. Tras el entrenamiento consume alimentos ricos en agua, sales minerales, azúcares naturales, vitaminas y antioxidantes porque estos re ayudarán en el proceso de recuperación. Las frutas y verduras son la mejor opción y se pueden ingerir de múltiples formas.

No hay excusa para no hacer deporte en verano. Nada te impide hacerlo, siempre y cuando lo hagas con precaución y sin exponerte a los peligros del calor.

FUENTE: Mi Empresa es Saludable

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