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DIRECTIVAS ENTRE HOMBRES

De cada diez directivos solo dos son mujeres. Actualmente sigue siendo un reto hacerse un hueco entre los hombres para acceder a los cargos de más responsabilidad de las empresas. Con estas premisas la Fundación Esade en el Foro Mujer y Liderazgo ha reunido a varias pioneras.

Rosa García, ex presidenta de Microsoft y en la actualidad consejera de Banesto y de Bolsas de Mercados Españoles, no siente que haya facilitado el camino al resto de mujeres que ocupan un despacho de directivo o que en un futuro lo ocuparán, pero lo cierto es que cuando todavía la informática era un sector dominado por los hombres ella alcanzó uno de los puestos más comprometidos por todas las responsabilidades que implican. Además, estando en la cima tuvo que cogerse una baja de cuatro meses por maternidad, “La conciliación y la igualdad es una labor de todos. También de las mujeres”, afirma que esta clase de situaciones no limita la valía de las mujeres.

Pero lo cierto es que no resulta nada fácil conciliar el éxito profesional con la vida familiar, sobre todo siendo madre. Aquí es donde Rosa García hace hincapié en que cada uno tiene que descubrir qué es lo que realmente desea “No quiero ser una máquina de trabajar y arriesgar así la vida de mis hijos. Quiero ser responsable de mis actos y no dejar que otros controlen mi vida”, manifiesta después de descubrir que a pesar del éxito profesional prefería poder ver a su hija todos los días. Rosa García tiene claro que los hombres y las mujeres son diferentes y que las empresas deberían hacer una lectura positiva, aprovecharse de esas facultades y apostar por las mujeres.

Si la informática hace unos años estaba dirigida por hombres, el ejército era un mundo en donde la mujer no tenía cabida. Hace a penas 20 años comenzaron a incorporarse de manera progresiva y Patricia Ortega fue y es una de esas pioneras “En el ejército se asciende desde las escalas más bajas, pero la mujer aún representa un porcentaje muy pequeño entre los mandos y muy alto entre la tropa”. Lo dice una ingeniera que ostenta el honor de ser la primera mujer en España con el rango de Teniente Coronel de las Fuerzas Armadas, un puesto que desarrolla en la dirección general de Infraestructuras del Ministerio de Defensa.

“Yo quiero ser persona y no mujer. Cuando entré en las Fuerzas Armadas no era consciente de serlo y no quiero que nadie me trate así”, manifiesta Patricia Ortega, que además no es partidaria de las cuotas que impone la Ley de Igualdad y prefiere que a las mujeres se las ascienda por “sus propios méritos”. Porque parte de este tipo de medidas implica que la consideración que reciben hombres y mujeres todavía no está en el mismo nivel: “nuestra incorporación se ha hecho desde las escalas inferiores y en ocasiones el juicio al que te someten es distinto por ser mujer”. En el ejército, el porcentaje de mujeres en altos mandos es aún menor al 20% y cuando hay que ofrecer nuevos destinos “sólo un 12% de los que son de libre designación los ocupan mujeres”.

Fuente: Expansión

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