rainbow

¿Horario de invierno o de verano? Los expertos lo tienen claro

banner_salud_noviembreEl 2018 puede ser el último año en el que se produzca el cambio de hora, porque la Comisión Europea ha propuesto que no se haga a partir del próximo año. El objetivo de que no se vuelva a cambiar la hora es paliar los efectos negativos (alertados por varios estudios) que esto tiene para la salud. Ahora la pregunta es, ¿Cuál es mejor, el horario de verano o el de invierno? En AgioGlobal estamos comprometidos con la salud y el bienestar de las personas, por eso te contamos qué horario es mejor para tu salud y tu rendimiento laboral.

Vamos a empezar por nombrar las costumbres que adoptamos en cada época del año y cómo afecta a nuestra salud. En el horario de verano –como anochece más tarde- tendemos a acostarnos más tarde por la noche y despertarnos más tarde también por la mañana. Eso nos lleva a dormir menos tiempo los días laborales y más los días festivos. El problema es que esta costumbre provoca un bajo rendimiento laboral y escolar y facilita la aparición de enfermedades asociadas a la falta y a la mala calidad del sueño, como son patologías cardiovasculares, obesidad, insomnio y depresión.

Sin embargo, el horario de invierno promueve un ritmo biológico más estable, contribuye a mejorar el rendimiento intelectual y reduce la aparición de las enfermedades nombradas en el párrafo anterior.

Asimismo, como explica la Sociedad Española del Sueño (SES), el horario de invierno es mejor para la salud, especialmente para los niños y personas de avanzada edad porque son más sensibles a estos cambios de horario y a padecer trastornos del sueño y de la salud. De esta forma, la SES aconseja mantener el horario de invierno todo el año.

Según estudios, el horario de invierno permite una mayor sincronía entre la salida del sol y el inicio de la jornada laboral y escolar. Concretamente, propicia tener una mayor exposición a la luz solar durante esa jornada, más horas de sueño y, por lo tanto, un despertar más natural que coincide con el amanecer.

Y es que el horario de invierno facilita el sueño. Eso se debe a que el control del sueño corre a cargo de un reloj interno situado en el cerebro y el cual depende de factores externos como la temperatura y la luz. Asimismo, cuando cambia la hora, aunque ese cambio sea de apenas 60 minutos, altera el tiempo de exposición al sol durante el día y desequilibra el reloj interno, que tarda varios días en reajustarse. Esto explica por qué las primeras noches se duerme menos y nos sentimos más cansados.

Expertos han explicado a lo largo de los años los beneficios de un horario y otro, prefiriendo todos ellos –desde el punto de vista de la salud- el de invierno. Este hace que durmamos más y nos levantemos mejor, menos cansados y en un futuro padezcamos menos enfermedades. Y es que un sueño insuficiente, desorganizado y de mala calidad favorece la aparición de patologías como el cáncer, el Alzheimer, la hipertensión arterial, la obesidad, la diabetes, el infarto de corazón, el ictus, la depresión y la ansiedad.

FUENTE: Infosalud

Leave a Reply