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EL MISTERIO DE LA LONGEVIDAD


Una serie de investigaciones llevadas a cabo por la Universidad de Boston recogen la presencia de ciertas variaciones genéticas en las personas de más de 100 años. Concluyen que lo que predispone a la longevidad no es la falta de genes asociados a enfermedades sino la presencia de genes protectores, que evitan o retrasan la aparición de trastornos asociados a la vejez.

Paola Sebastiani y Thomas T. Perls son los científicos que han dirigido la investigación llevada a cabo por la Universidad de Boston, en la que han analizado los genomas de 1.055 caucásicos nacidos entre 1.890 y 1910 y comparado con los de 1.267 nacidos con posterioridad para intentar encontrar la clave de la longevidad de los primeros.

La investigación se encuentra en uno de sus estadios iniciales, los mismos investigadores reconocen que todavía les queda mucho camino por recorrer, que aún no han obtenido resultados concluyentes, pero publicaron sus primeras conclusiones en la página electrónica Science.

Parece ser que han descubierto que la mayoría de las personas que alcanzan los 100 años comparten ciertas variaciones genéticas, si bien encontraron 19 grupos con composiciones genéticas diferentes. “La composición muestra distintos caminos a la longevidad”, dijo Sebastiani. En general, lo más representativo de ellos no es la ausencia de variantes asociadas a enfermedades sino la presencia de genes protectores.

Aunque todavía no se encuentran en situación de predecir quién es probable que alcance una edad avanzada, sí que prevén que la investigación pueda encontrar predisposiciones a ciertas enfermedades y posibilite un tratamiento preventivo.

Según el estudio, los centenarios gozaron de buena salud por mayor tiempo que el promedio, sin desarrollar enfermedades asociadas a la vejez hasta cumplir los 90 años.

Además, el 40% de los “súpercentenarios”, es decir, aquellos con 110 ó más años, compartían tres variaciones genéticas específicas.

Perls advirtió que se trata de un rompecabezas genético muy complejo: “Nos queda todavía mucho por recorrer para entender qué caminos están gobernados por estos genes”, dijo.

A pesar de sus conclusiones, los investigadores mantienen que factores como un estilo de vida saludable son favorecedores.

Fuente: Diario Crítico

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