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LA JORNADA CONTINUA, MÁS PRODUCTIVA


La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arohe) anima a los empresarios a adoptar la jornada continua todo el año, invitándoles a comprobar por sí mismos la mejora de productividad que supone.

Hemos oído o leído en innumerables ocasiones los beneficios de la jornada continua, pero los empresarios no acaban de creer que realmente es una medida rentable para sus negocios y son reacios a adoptarla, algunos incluso en la temporada estival. Para dar una paso más en la defensa de esta jornada, la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arohe) les invita a que, aquellos que la adoptan en verano, midan la productividad conseguida durante el periodo en que la tienen vigente y la comparen con la del resto del año, en un intento de que se convenzan por sí mismos de su idoneidad.

Según esta Comisión, constituida por 116 instituciones y entidades –tales como ministerios, comunidades autónomas, empresarios, sindicatos y universidades-, este tipo de jornada aumenta la motivación, reduce el estrés, estimula la optimización y enseña a los empleados a planificarse, pero lo más importante es que eleva la productividad. En este sentido, Ignacio Buqueras, presidente del organismo añade: “Ante la situación de crisis económica, y con la excusa de la necesidad de no bajar el nivel de productividad, algunos empresarios pueden sentir la tentación de eliminar la reducción de jornada que cada vez más empresas españolas adoptan en los meses de verano. Cometerían un grave error si dieran ese paso atrás y desde la Comisión Nacional les pedimos que no lo hagan, que mantengan la reducción de jornada y que, además, midan la productividad de sus empleados durante este periodo. Estamos seguros de que se llevarán una grata sorpresa, ya que comprobarán que la productividad no sólo no desciende con esta clase de medidas, sino que se ve incrementada”.
El objetivo último de esta propuesta es que un número cada vez mayor de empresas no sólo mantenga la jornada continua en verano sino que la extienda al resto del año.
Arohe señala como motivos generales para adoptar la jornada continua la necesidad de conciliar, la disminución de la siniestralidad y la mejora del rendimiento escolar y de salud pública. Buqueras añade: “Todo esto pasa, ineludiblemente, por racionalizar nuestros horarios, para hacerlos convergentes con los países de economías más avanzadas”.
Además, nos ofrece diez argumentos a favor de la jornada continua:
1. Aumenta la motivación por el hecho de disponer de más tiempo que poder dedicar a la vida personal o a la familia. Como consecuencia, los empleados están más satisfechos, más felices y con mejor disposición para el trabajo.
2. Fortalece la identificación con el proyecto y con la empresa. Un empleado satisfecho es más fácil que se identifique con la empresa y sus objetivos, puesto que siente que ésta tiene en cuenta sus necesidades y sus circunstancias personales.
3. Reduce el estrés. Una importante causa del estrés laboral es la angustia provocada por saber que nuestra jornada no nos permite atender a nuestra familia como nos gustaría o a cumplir con nuestras obligaciones personales del día a día. Y es bien sabido que el estrés repercute negativamente en el rendimiento.
4. Estimula la optimización del tiempo. Al disponer de un menor número de horas para realizar las mismas tareas que antes distribuían a lo largo de una jornada completa, los empleados aprenden a optimizar sus horas de trabajo, a ser más eficaces y resolutivos en la realización de sus labores profesionales diarias.
5. Enseña a planificarse. Sin una buena planificación, la optimización del tiempo es una tarea imposible. Los empleados se verán obligados a aprender a planificar sus jornadas de trabajo con suficiente antelación, por medio de reuniones de trabajo operativas que les permitan distribuir sus tiempos a lo largo de la semana.
6. Permite el aprendizaje y el trabajo en equipo. Cuando los empleados se sienten satisfechos con su empresa es más fácil que se impliquen en ella. El verano supone un reto especial en este sentido, pues, al ser el periodo vacacional por excelencia, exige de aquellos que se quedan hacerse cargo de tareas que habitualmente llevan a cargo otros compañeros y colaborar con otros departamentos de la empresa, lo que supone un proceso de aprendizaje de otras áreas de la empresa muy beneficioso para la misma.
7. Mejora el descanso. La jornada reducida permite que el trabajador sufra un menor nivel de desgaste físico y psíquico. Llega a casa más fresco, a una hora que le permite disponer de tiempo suficiente para su ocio y su familia sin tener que trasnochar, y se acuesta antes, con menos preocupaciones y con menor sensación de agotamiento. Todo ello hace que llegue menos cansado al trabajo y en mejores condiciones para trabajar.
8. Facilita la desconexión. Salir a una hora razonable de trabajar permite a la persona desconectar por unas horas de las preocupaciones laborales. Algo que resulta muy difícil si la jornada que comienza se vive como una continuación de la anterior porque se ha salido muy tarde y apenas le ha dado tiempo para cenar con la familia y acostarse. Un tiempo de ocio de calidad es esencial para liberar la mente y dejarla limpia y lista para una nueva jornada de trabajo productiva.
9. Explora nuevas facetas. Disponer de tiempo libre permite que los trabajadores puedan plantearse la posibilidad de realizar cursos de formación o actividades que redundan en su desarrollo personal, lo que, a la larga, pueden tener una incidencia directa en su trabajo.
10. Incrementa la productividad. Por último, todas estas razones confluyen en una única y principal razón de peso: la productividad de los trabajadores se ve incrementada de manera significativa, algo de lo que se benefician tanto él como su empresa, y que viene a probar la rentabilidad de la implantación de medidas de la conciliación y horarios racionales

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