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EL VOLUNTARIADO NO TIENE EDAD


Es reconocida por todos la enorme aportación que los mayores pueden hacer en múltiples situaciones, aunque no es habitual que la aprovechemos. El voluntariado es un campo especialmente receptivo en este sentido, puesto que permite el aprovechamiento de la experiencia acumulada, tanto profesional como personal, durante tantos años, a la vez que ofrece al mayor la posibilidad de realizar actividades que le resulten interesantes, ocupando parte de todo el tiempo que le ha quedado libre al jubilarse y enriquecerse con el contacto con otras personas. Hasta ahora los campos de trabajo estaban vetados para ellos, pero, de un tiempo a esta parte, se ha desarrollado toda una serie de ofertas apropiadas que se ajustan a su especial condición.

Nos pasamos gran parte de nuestra vida trabajando, sin apenas tiempo para otra cosa que no sea eso, trabajar, y, por fin, llega la jubilación, un momento tan esperado pero que en ocasiones cae como una losa, porque no se sabe qué hacer con tantos momentos libres, no estamos preparados para vivir así. Además, es habitual que surja una sensación de haber dejado de ser útil, lo que lleva al abatimiento y a una marcada inactividad. Esa falta de actividad provoca, en muchos casos, a un deterioro de la salud.

Pero no se trata solo de esto: la sabiduría que se acumula con el correr de los años, la madurez, la capacidad de relativizar los problemas…, aparte de la vitalidad y la motivación con que cuentan muchos de nuestros mayores, son de un valor incalculable. ¿Por qué los desaprovechamos? ¿Por qué no darles la oportunidad de seguir aportando cosas, a la vez que ocupan parte de su tiempo y se enriquecen también por el contacto con personas más jóvenes?

El voluntariado es una buena opción y, concretamente, vamos a ocuparnos de los campos de trabajo, que tradicionalmente se han destinado únicamente a los más jóvenes, pero que ya en muchos países se han abierto a personas mayores con buenas condiciones físicas.

La Comisión Europea, sin ir más lejos, impulsa un programa de estas características, la red de Intercambio de voluntarios mayores europeos, respaldada por diversas instituciones públicas, como el ayuntamiento de Lleida, que cuenta con un programa de voluntariado senior, con acciones tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Se trata de proyectos en los que no hay límite de edad, es decir, en que los mayores van a estar en contacto con personas más jóvenes.

De manera global, la citada red da la oportunidad a los “seniors” de participar en un proyecto en el extranjero, de acuerdo al tiempo libre del que dispongan. Los campos de trabajo internacionales que organiza apenas requieren entre una y tres semanas. En ellos se dan cita voluntarios de diferentes países, por lo que es necesario que los participantes dominen, al menos, un idioma extranjero. El inglés es el más extendido, pero en algunos casos se pide francés, alemán o italiano. Otro requisito es que las personas sean dinámicas, con capacidad de adaptación a otras culturas y costumbres.

La mayoría de los campos de trabajo se desarrollan en verano, ya que es la época en que los voluntarios jóvenes pueden dedicar más tiempo a estas tareas. Muchos aprovechan sus vacaciones para apuntarse a esta experiencia. Cada grupo se compone de entre 10 y 20 voluntarios, que comparten su tiempo con comunidades locales y realizan actividades diversas, como protección del medio ambiente, ayuda a diversos grupos sociales, acciones con niños y mayores, promoción de actividades culturales, relacionadas con la educación o los derechos humanos…

Pero además, los campos de trabajo para “seniors” se plantean como unas vacaciones alternativas para jóvenes y mayores, que fomentan las relaciones intergeneracionales, mejoran el conocimiento de lenguas extranjeras y fomentan la capacidad de adaptación y tolerancia.

Hay gran variedad de opciones en las que lo único que se exige son ganas de trabajar y de relacionarse con otras personas.

Fuente: Consumer

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