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“Síndrome del impostor”, el fracaso enmascarado.

No se sabe si es una epidemia. Eso si, dicen que afecta  más a las mujeres que a los hombres, y que aunque es más común en oficios artísticos, se da en la mayoría de las profesiones. Sensación entre sincera e incómoda, humilde y descarada que puede resultar tanto agitadora como paralizante.

¿Alguna vez sientes que de alguna forma eres un fraude? A pesar de los éxitos en tu vida -tus buenas notas, tus logros profesionales, la cantidad de elogios que recibes a diario- ¿alguna vez tuviste la sensación de que eventualmente te desenmascararán como un impostor? Este sentimiento es sorprendentemente común, y es conocido como el Síndrome del Impostor.

A nivel laboral, una persona puede boicotearse a sí misma. En ese caso, la inseguridad en uno mismo, la falta de confianza y el miedo a no  estar a la altura, llevan al trabajador a rechazar ofertas profesionales por  miedo a ser descubierto en algún momento.

Es decir, por temor a que en algún instante, alguien pueda echarle en cara  que no está preparado para ese asunto. Este tipo de decisiones  conduce de una forma inevitable al estancamiento profesional pero todavía más  importante, a los problemas de autoestima vinculados con la sensación de poca valía personal.

Tienes que creer en ti mismo

Quien sufre el síndrome del impostor, arrastra luchas interiores entre el querer y el deber. Duda mucho antes de  tomar una decisión. Quiere evolucionar en el trabajo pero su inseguridad no se  lo permite. Por tanto, el primer paso es tomar conciencia de la situación y  después, lo más aconsejable es realizar un proceso de coaching para desarrollar  las fortalezas personales y acabar con esta voz interior  negativa que te limita.

El síndrome del impostor muestra la contradicción de que  profesionales capaces y cualificados tienen dificultades para creer en su propia  capacidad y se sienten diminutos a nivel laboral. De esta forma, se comparan con  los demás desde una perspectiva negativa, arrastran ansiedad e  inquietud.

Cómo fortalecer la autoestima

Por suerte, siempre hay maneras de lidiar con ello. Las personas que se sienten impostoras, usualmente tienen expectativas demasiado altas respecto a ellas mismas, casi utópicas, también problemas de perfeccionismo, y la convicción de que no deberían estar esforzándose en lo absoluto. Por eso siempre hay que recordar que los errores no son necesariamente una prueba de ineptitud, sino oportunidades para aprender y mejor. Verse a uno mismo objetivamente es sin duda la mejor forma de lograr deshacerse del sentimiento de fraude. Al mirarnos a nosotros mismos como si fuéramos otra persona, lograremos ver quiénes realmente somos y por qué estamos donde estamos.

Fuente: Empresariados

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